El año 2008 fue un año activo en materia de revisión al modelo del trabajo asociado en Colombia desde diferentes puntos de vista. La expedición de normas que buscan regular la actividad de este modelo empresarial propendiendo por una depuración de las desviaciones existentes, que han llevado a que las CTA en algunos casos actúen como organizaciones de intermediación laboral, fueron trabajadas y concertadas por el sector cooperativo y el Gobierno Nacional. Diversos pronunciamientos por parte de las centrales obreras y organizaciones sindicales en contra de las CTA generaron debates públicos sobre el mismo tema. El paro de los corteros de caña afectó al sector azucarero colombiano y al país en general por cuenta del traslado de costos a los combustibles, adicional a todos los problemas sociales que rodearon a los propios corteros y sus familias. Los anteriores dentro de los hechos más destacados.
Es preciso señalar que el modelo del trabajo asociado cooperativo en Colombia tiene profundas implicaciones en el escenario económico. En primer lugar, éste no es un modelo empresarial nuevo, pues las CTA son tan antiguas como el movimiento cooperativo mismo, originalmente denominadas cooperativas de producción y trabajo. No obstante, en nuestro país se puede apreciar un incremento acelerado en el número de cooperativas, luego de la crisis de finales de los noventa, que puede ser visto como una innovación en materia de contratación en el ramo de prestación de servicios a las empresas.
Detrás de este fenómeno se encuentra una tendencia a la especialización de las empresas en sus respectivos objetos sociales, que ha dado lugar al outsourcing o tercerización de actividades con el ánimo de ganar competitividad y, al hablar del tema, también se puede hacer referencia a la reducción de costos de nómina.
En últimas, el modelo cooperativo de trabajo asociado, que incluso es en esencia una alternativa para el desempleo, se ha convertido en una “forma de contratación”, que manejada indebidamente por parte de ciertos sectores, vulnera los principios y la naturaleza de las cooperativas y en algunos casos también ha vulnerado los derechos de los trabajadores asociados.
Desde una visión netamente empresarial, dando por sentado que en una contratación con cooperativas de trabajo asociado existen dos empresas totalmente independientes, una que contrata los servicios y otra que ofrece una fuerza laboral, las desviaciones del modelo podrían eliminarse si se trabaja sobre el poder de negociación de la cooperativa que, como empresa independiente, basa su oferta en una estructura de costos que le permite ser eficiente y competitiva en el desarrollo de sus actividades, velando por el bienestar de sus asociados.
Dicha independencia y poder de negociación, como empresas autónomamente constituidas, son elementos que no han estado presentes en algunos procesos de contratación especialmente en el sector salud, en obras públicas, en los cultivos de caña de azúcar o en los cultivos de palma de aceite, para mencionar algunos casos.
Para establecer en qué casos está siendo utilizado el modelo de manera indebida, se requiere de la acción decidida de los organismos de vigilancia y control; por tanto, el fortalecimiento institucional en este aspecto resulta fundamental para “depurar” las desviaciones y la utilización de un modelo empresarial legítimo.
Luego del pico en número de cooperativas creadas presentado en el año 2003, se aprecia una disminución en el número de cooperativas de trabajo asociado nuevas, situación que puede ser atribuible a factores como la natural disminución por saturación de la demanda de trabajo, un marco regulatorio más estricto, una labor gremial que ha propendido por la sensibilización de lo que significa el cooperativismo de trabajo asociado y finalmente una dinámica de crecimiento que no podía ser sostenible por varios años, dado el propio comportamiento de nuestra economía e índices de desempleo.
El número de cooperativas de trabajo asociado ha continuado aumentado en los últimos años, pero claramente se aprecia una tendencia decreciente en el número de nuevas entidades que no tiene señales de cambiar en el mediano plazo, dados los factores anteriormente mencionados.
Las normas expedidas en los últimos años han estado orientadas a regular y disminuir la indebida utilización del modelo cooperativo de trabajo asociado, incluso a costa de aceptar, por parte del gremio, ciertos impuestos que, como los parafiscales, no corresponden a la esencia del modelo. Desde la óptica gubernamental, la imposición de contribuciones especiales a las CTA, destinadas al Sena, al ICBF y a las cajas de compensación, contribuirá a controlar la grave problemática, pues pondrá a estas cooperativas en las mismas condiciones de otro tipo de entidades que desarrollan actividades similares.
Desde la óptica gremial, el problema no se agota desestimulando el uso de un modelo que tiene sus propias características y que ha demostrado sus bondades a nivel mundial, como herramienta de generación de empleo y desarrollo sostenible, sino que tiene que ser objeto de medidas integrales encaminadas a atacar de raíz sus verdaderas causas y a controlar efectivamente su utilización indiscriminada, donde el rol protagónico debe desempeñarlo el Estado.
Una de las mayores expectativas está en que el marco regulatorio no se vea reducido al simple recaudo de los aportes parafiscales de las CTA, sino que efectivamente dote a los entes de supervisión de mecanismos de control adecuados que impidan la constitución de organizaciones que, amparadas en la figura cooperativa, constituyen el vehículo usado para contratar servicios, a través de las cooperativas creadas para esos fines, cuando se producen recortes de las plantas de personal de empresas públicas y privadas.
Las normas que se expidan y las acciones ejecutadas por parte del Gobierno deben desincentivar las prácticas de intermediación y la indebida utilización del modelo de trabajo asociado cooperativo, y deben permitir excluir del mercado a las “pseudo cooperativas”, manteniendo únicamente a las auténticas cooperativas de trabajo asociado.
Las cooperativas de trabajo asociado