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La OIT y las Cooperativas
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La Organización Internacional de Trabajo (OIT) y las Cooperativas
La Organización Internacional del Trabajo es un organismo creado en 1918, al final de la primera posguerra. En marzo de 1920, cuando se reunió por tercera vez su Consejo de Administración, se estableció el llamado Servicio Técnico Cooperativo -poniendo al frente del mismo a uno de los más eminentes teóricos, el Dr. Albert Thomas-, como sección especializada para el estudio y la promoción de las cooperativas, estableciendo así la estructura requerida para dar cumplimiento al artículo 12º de la Constitución de la OIT que hace un reconocimiento de la importancia de las cooperativas para el bienestar de los trabajadores y la posibilidad de efectuar consultas con los cooperativistas por medio de las organizaciones internacionales reconocidas, en estas materias.
De modo que la OIT ha mantenido una política de apoyo al cooperativismo desde su formación hace 81 años. En este propósito ha promovido el desarrollo de cooperativas y contribuido a su reconocimiento en todo el mundo, adelantando acciones de asistencia técnica, información e investigación; así mismo, ha servido como consultor de diferentes gobiernos en cuanto a la definición de políticas de fomento al sector, como ocurrió en Colombia en la década de los setenta.
En 1966, durante la 50ª reunión de la Conferencia Internacional del Trabajo se adoptó la Recomendación No. 127 sobre las cooperativas en los países en vías de desarrollo, constituyéndose en la orientación más importante para hacer posible el propósito de las Naciones Unidas de incentivar el desarrollo en las regiones con mayores dificultades económicas e inmensos desequilibrios sociales.
Desde 1993 se iniciaron las evaluaciones de la Recomendación 127 para adaptarla a los nuevos escenarios económicos y sociales de finales del siglo. El Consejo de Administración consideró que unas nuevas normas podrían contribuir a que las cooperativas desarrollarán sus potencialidades de autoayuda a fin de que pudieran responder más adecuadamente a los problemas globales del desempleo y la exclusión social, en un ambiente de transformación del antiguo Estado Benefactor.
Simultáneamente, desde la Alianza Cooperativa Internacional –ACI- se venía haciendo una intensa revisión de los Principios Universales Cooperativos, situación que culminó con la Declaración de Identidad Cooperativa, en el Congreso de Manchester de 1995. Dicha Declaración exigía una mayor autonomía del cooperativismo frente a los gobiernos y la adopción de nuevas responsabilidades sociales para el movimiento.
Estas dos últimas coyunturas de debate (en el seno de la OIT y los Congresos de la ACI) permitieron que en el año 2002, se produjera una nueva norma de la OIT, conocida como Recomendación sobre la Promoción de las Cooperativas. Las principales orientaciones que ella contiene son:
Primera:
Los gobiernos deberían alentar el desarrollo y el fortalecimiento de la identidad de las cooperativas basándose en:
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Los valores cooperativos de autoayuda, responsabilidad personal, democracia, igualdad, equidad y solidaridad, y una ética fundada en la honestidad, transparencia, responsabilidad social e interés por los demás |
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Los principios cooperativos elaborados por el movimiento cooperativo internacional. |
Segunda:
Los gobiernos deberían adoptar medidas para promover el potencial de las cooperativas, con el fin de ayudarlas a ellas y a sus socios a:
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Crear y desarrollar actividades generadoras de ingresos y empleo decente y sostenible |
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Desarrollar capacidades en el campo de los recursos humanos y fomentar el conocimiento de los valores del movimiento cooperativo, así como de sus ventajas y beneficios, mediante la educación y la formación |
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Desarrollar su potencial económico, incluidas sus capacidades empresariales y de gestión |
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Fortalecer su competitividad y acceder a los mercados y al financiamiento institucional |
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Aumentar el ahorro y la inversión |
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Mejorar el bienestar social y económico, tomando en cuenta la necesidad de eliminar todas las formas de discriminación |
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Contribuir al desarrollo humano durable |
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Establecer y expandir un sector social distintivo de la economía, viable y dinámico, que comprenda las cooperativas y responda a las necesidades sociales y económicas de la comunidad. |
Tercera:
Los gobiernos deberían alentar la adopción de medidas especiales que capaciten a las cooperativas, como empresas y organizaciones inspiradas en la solidaridad, para responder a las necesidades de sus socios y de la sociedad, incluidas las necesidades de los grupos desfavorecidos, con miras a lograr su inclusión social.
Este es un llamado a que los gobiernos de todo el mundo respeten la naturaleza de las cooperativas y permiten su actuación autónoma en el marco de las economías. Así mismo, es un reconocimiento de que las cooperativas son instrumentos viables para la generación del desarrollo humano, económico y territorial y una exhortación a que se establezcan políticas públicas en dicha dirección, sobre todo cuando se trata de orientaciones para la disminución de la pobreza y el logro de la inclusión social.
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La Organización Internacional de Trabajo (OIT) y las Cooperativas
La Organización Internacional del Trabajo es un organismo creado en 1918, al final de la primera posguerra. En marzo de 1920, cuando se reunió por tercera vez su Consejo de Administración, se estableció el llamado Servicio Técnico Cooperativo -poniendo al frente del mismo a uno de los más eminentes teóricos, el Dr. Albert Thomas-, como sección especializada para el estudio y la promoción de las cooperativas, estableciendo así la estructura requerida para dar cumplimiento al artículo 12º de la Constitución de la OIT que hace un reconocimiento de la importancia de las cooperativas para el bienestar de los trabajadores y la posibilidad de efectuar consultas con los cooperativistas por medio de las organizaciones internacionales reconocidas, en estas materias.
De modo que la OIT ha mantenido una política de apoyo al cooperativismo desde su formación hace 81 años. En este propósito ha promovido el desarrollo de cooperativas y contribuido a su reconocimiento en todo el mundo, adelantando acciones de asistencia técnica, información e investigación; así mismo, ha servido como consultor de diferentes gobiernos en cuanto a la definición de políticas de fomento al sector, como ocurrió en Colombia en la década de los setenta.
En 1966, durante la 50ª reunión de la Conferencia Internacional del Trabajo se adoptó la Recomendación No. 127 sobre las cooperativas en los países en vías de desarrollo, constituyéndose en la orientación más importante para hacer posible el propósito de las Naciones Unidas de incentivar el desarrollo en las regiones con mayores dificultades económicas e inmensos desequilibrios sociales.
Desde 1993 se iniciaron las evaluaciones de la Recomendación 127 para adaptarla a los nuevos escenarios económicos y sociales de finales del siglo. El Consejo de Administración consideró que unas nuevas normas podrían contribuir a que las cooperativas desarrollarán sus potencialidades de autoayuda a fin de que pudieran responder más adecuadamente a los problemas globales del desempleo y la exclusión social, en un ambiente de transformación del antiguo Estado Benefactor.
Simultáneamente, desde la Alianza Cooperativa Internacional –ACI- se venía haciendo una intensa revisión de los Principios Universales Cooperativos, situación que culminó con la Declaración de Identidad Cooperativa, en el Congreso de Manchester de 1995. Dicha Declaración exigía una mayor autonomía del cooperativismo frente a los gobiernos y la adopción de nuevas responsabilidades sociales para el movimiento.
Estas dos últimas coyunturas de debate (en el seno de la OIT y los Congresos de la ACI) permitieron que en el año 2002, se produjera una nueva norma de la OIT, conocida como Recomendación sobre la Promoción de las Cooperativas. Las principales orientaciones que ella contiene son:
Primera:
Los gobiernos deberían alentar el desarrollo y el fortalecimiento de la identidad de las cooperativas basándose en:
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Los valores cooperativos de autoayuda, responsabilidad personal, democracia, igualdad, equidad y solidaridad, y una ética fundada en la honestidad, transparencia, responsabilidad social e interés por los demás |
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Los principios cooperativos elaborados por el movimiento cooperativo internacional. |
Segunda:
Los gobiernos deberían adoptar medidas para promover el potencial de las cooperativas, con el fin de ayudarlas a ellas y a sus socios a:
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Crear y desarrollar actividades generadoras de ingresos y empleo decente y sostenible |
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Desarrollar capacidades en el campo de los recursos humanos y fomentar el conocimiento de los valores del movimiento cooperativo, así como de sus ventajas y beneficios, mediante la educación y la formación |
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Desarrollar su potencial económico, incluidas sus capacidades empresariales y de gestión |
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Fortalecer su competitividad y acceder a los mercados y al financiamiento institucional |
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Aumentar el ahorro y la inversión |
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Mejorar el bienestar social y económico, tomando en cuenta la necesidad de eliminar todas las formas de discriminación |
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Contribuir al desarrollo humano durable |
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Establecer y expandir un sector social distintivo de la economía, viable y dinámico, que comprenda las cooperativas y responda a las necesidades sociales y económicas de la comunidad. |
Tercera:
Los gobiernos deberían alentar la adopción de medidas especiales que capaciten a las cooperativas, como empresas y organizaciones inspiradas en la solidaridad, para responder a las necesidades de sus socios y de la sociedad, incluidas las necesidades de los grupos desfavorecidos, con miras a lograr su inclusión social.
Este es un llamado a que los gobiernos de todo el mundo respeten la naturaleza de las cooperativas y permiten su actuación autónoma en el marco de las economías. Así mismo, es un reconocimiento de que las cooperativas son instrumentos viables para la generación del desarrollo humano, económico y territorial y una exhortación a que se establezcan políticas públicas en dicha dirección, sobre todo cuando se trata de orientaciones para la disminución de la pobreza y el logro de la inclusión social.
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