El Cicopa y La ACI Américas
En la medida en que el cooperativismo de producción y trabajo se extiende por el mundo, y particularmente en América Latina, se hace cada vez más imprescindible su integración. Esto es, para poder avanzar hacia su mayor cobertura, las cooperativas entienden que deben integrarse en diferentes niveles, pasando por sus uniones regionales y nacionales y llegando a las federaciones internacionales.
Desde mediados del siglo XX, en Europa se constituyó el Comité Internacional de Cooperativas Industriales, Artesanales y de Servicios, más conocido con la sigla CICOPA.
Los miembros de Este organismo internacional, adscrito a la Alianza Cooperativa Internacional (ACI), son cooperativas de producción de diferentes sectores, entre otros: construcción, producción industrial, servicios generales, transporte, actividades industriales, artesanía, salud y atención social.
La transformación que ha experimentado el mundo del trabajo en las últimas décadas ha hecho que el número de cooperativas en las que los productores directos son sus asociados, aumente ostensiblemente; hecho que ocurre tanto en los llamados países industrializados como en los países que se encuentran en vías de desarrollo. En 1975, el CICOPA estimaba que existían en el mundo unas 44.000 cooperativas de producción con unos 6 millones de socios individuales; pero esta cifra se incrementó enormemente en décadas siguientes, llegando hasta cerca de 100 millones de asociados trabajadores. En Colombia, ha experimentado un crecimiento inusitado, pasando de unas cuantas cooperativas en 1980 a más 7.000 inscritas en el 2008.
Esta expansión del modelo de cooperativismo de trabajo ha estimulado su integración en todos los países: al comenzar el siglo XXI, más de sesenta centrales cooperativas en el mundo se habían adherido al CICOPA. Este nuevo ímpetu del cooperativismo de trabajo asociado es el resultado de muy diferentes fenómenos de reestructuración económica, tal como el caso de la China en donde las antiguas empresas de propiedad del Estado socialista están siendo convertidas en cooperativas de trabajadores.
El CICOPA siempre ha tenido como objetivo central el establecer lazos de cooperación entre sus organizaciones asociadas, mediante el intercambio de bienes y servicios, así como también con procesos de capacitación y formación de cuadros directivos y el estudio de problemáticas de interés para el subsector.
Aunque el CICOPA por décadas estuvo centrado fundamentalmente en las cooperativas europeas, con la globalización ha logrado un mayor reconocimiento en los demás continentes y promueve las integraciones en ellos.
En los últimos años ha sido importante su presencia en América Latina, a través de la participación de sus representantes en diferentes congresos generales del cooperativismo o eventos del cooperativismo de trabajo asociado.
En el marco de la Asamblea General de la Alianza Cooperativa Internacional, celebrada en Cartagena de Indias en el año 2005, CICOPA celebró su Sexta Conferencia Mundial, y allí se dejó claro que la nueva apuesta de este organismo internacional es el desarrollo local, sobre la base de que: "Las cooperativas de trabajo asociado y de artesanía son recintos productivos arraigados a nivel territorial donde se ejerce la gestión participativa. Por tanto, son la expresión de la voluntad colectiva y del compromiso cívico de la población local con las necesidades y posibilidades de la región”. Así mismo, “al valorizar los recursos y el potencial endógenos de las regiones y al reinvertir los beneficios en los lugares de producción, desarrollan el tejido económico local y evitan la despoblación de las regiones económicamente débiles". Con estos y otros argumentos, se aprobó la llamada Declaración Mundial sobre Cooperativas de Trabajo Asociado.
Como se puede observar, a tono con las exigencias del mundo contemporáneo y las recomendaciones de la Organización Internacional del Trabajo y las Naciones Unidas, las cooperativas asumen un rol de dinamizadoras de desarrollo local; no se trata solamente de generar puestos de trabajo y dignificar el ingreso: estas organizaciones deben vincularse profundamente a los problemas de su localidad, promoviendo las vocaciones económicas de sus pobladores y aprovechando los potenciales productivos territoriales.
Con la presencia en la Asamblea General de la ACI en Cartagena se le dio un nuevo impulso doctrinario al cooperativismo de producción y trabajo y se incentivó la integración en América. Luego, en el marco de la Conferencia Regional de la ACI, se realizó el Primer Encuentro de Cooperativas de Trabajo Asociado del continente, con el propósito de compartir experiencias exitosas y analizar la posibilidad de organizar una red en la región. Los asistentes compartieron largamente y acordaron un plan de trabajo, luego de las intervenciones de los dirigentes de Colombia, Costa Rica, Puerto Rico, México y los del Cono Sur. Todas las intervenciones coincidieron en recomendar a la ACI -Américas la creación de espacios y mecanismos de apoyo para la promoción, la capacitación y el desarrollo de las cooperativas de trabajo asociado en la región, con el fin de fortalecer la representación y rescatar la importancia de este modelo autogestionario como generador de puesto de trabajo y propulsor de riqueza social. Así mismo se concluyó que existe una gran preocupación en nuestros países por no tener una legislación adecuada para estas cooperativas, indicando la necesidad de promover la aprobación de leyes nacionales que las favorezcan.
Como culminación de este proceso integracionista del cooperativismo de trabajo asociado del continente americano, iniciado en Cartagena de Indias, en el mes de julio de 2009, en la reunión de la ACI – Américas celebrada en Guadalajara, se aprobó una declaración mediante la cual se creaba la red de CTAs de las Américas y se convocaba a un Encuentro periódico de las mismas, tal como ocurre con otros subsectores del cooperativismo.
Por el número de organizaciones, la cantidad de asociados trabajadores que participan de ellas y la variadísima gama de actividades productivas en las que intervienen, al cooperativismo de trabajo asociado de Colombia le corresponde ser el dinamizador de la integración continental y promover a su interior los más importantes debates para la expansión en la región de este modelo cooperativo.
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El Cicopa y La ACI Américas
En la medida en que el cooperativismo de producción y trabajo se extiende por el mundo, y particularmente en América Latina, se hace cada vez más imprescindible su integración. Esto es, para poder avanzar hacia su mayor cobertura, las cooperativas entienden que deben integrarse en diferentes niveles, pasando por sus uniones regionales y nacionales y llegando a las federaciones internacionales.
Desde mediados del siglo XX, en Europa se constituyó el Comité Internacional de Cooperativas Industriales, Artesanales y de Servicios, más conocido con la sigla CICOPA.
Los miembros de Este organismo internacional, adscrito a la Alianza Cooperativa Internacional (ACI), son cooperativas de producción de diferentes sectores, entre otros: construcción, producción industrial, servicios generales, transporte, actividades industriales, artesanía, salud y atención social.
La transformación que ha experimentado el mundo del trabajo en las últimas décadas ha hecho que el número de cooperativas en las que los productores directos son sus asociados, aumente ostensiblemente; hecho que ocurre tanto en los llamados países industrializados como en los países que se encuentran en vías de desarrollo. En 1975, el CICOPA estimaba que existían en el mundo unas 44.000 cooperativas de producción con unos 6 millones de socios individuales; pero esta cifra se incrementó enormemente en décadas siguientes, llegando hasta cerca de 100 millones de asociados trabajadores. En Colombia, ha experimentado un crecimiento inusitado, pasando de unas cuantas cooperativas en 1980 a más 7.000 inscritas en el 2008.
Esta expansión del modelo de cooperativismo de trabajo ha estimulado su integración en todos los países: al comenzar el siglo XXI, más de sesenta centrales cooperativas en el mundo se habían adherido al CICOPA. Este nuevo ímpetu del cooperativismo de trabajo asociado es el resultado de muy diferentes fenómenos de reestructuración económica, tal como el caso de la China en donde las antiguas empresas de propiedad del Estado socialista están siendo convertidas en cooperativas de trabajadores.
El CICOPA siempre ha tenido como objetivo central el establecer lazos de cooperación entre sus organizaciones asociadas, mediante el intercambio de bienes y servicios, así como también con procesos de capacitación y formación de cuadros directivos y el estudio de problemáticas de interés para el subsector.
Aunque el CICOPA por décadas estuvo centrado fundamentalmente en las cooperativas europeas, con la globalización ha logrado un mayor reconocimiento en los demás continentes y promueve las integraciones en ellos.
En los últimos años ha sido importante su presencia en América Latina, a través de la participación de sus representantes en diferentes congresos generales del cooperativismo o eventos del cooperativismo de trabajo asociado.
En el marco de la Asamblea General de la Alianza Cooperativa Internacional, celebrada en Cartagena de Indias en el año 2005, CICOPA celebró su Sexta Conferencia Mundial, y allí se dejó claro que la nueva apuesta de este organismo internacional es el desarrollo local, sobre la base de que: "Las cooperativas de trabajo asociado y de artesanía son recintos productivos arraigados a nivel territorial donde se ejerce la gestión participativa. Por tanto, son la expresión de la voluntad colectiva y del compromiso cívico de la población local con las necesidades y posibilidades de la región”. Así mismo, “al valorizar los recursos y el potencial endógenos de las regiones y al reinvertir los beneficios en los lugares de producción, desarrollan el tejido económico local y evitan la despoblación de las regiones económicamente débiles". Con estos y otros argumentos, se aprobó la llamada Declaración Mundial sobre Cooperativas de Trabajo Asociado.
Como se puede observar, a tono con las exigencias del mundo contemporáneo y las recomendaciones de la Organización Internacional del Trabajo y las Naciones Unidas, las cooperativas asumen un rol de dinamizadoras de desarrollo local; no se trata solamente de generar puestos de trabajo y dignificar el ingreso: estas organizaciones deben vincularse profundamente a los problemas de su localidad, promoviendo las vocaciones económicas de sus pobladores y aprovechando los potenciales productivos territoriales.
Con la presencia en la Asamblea General de la ACI en Cartagena se le dio un nuevo impulso doctrinario al cooperativismo de producción y trabajo y se incentivó la integración en América. Luego, en el marco de la Conferencia Regional de la ACI, se realizó el Primer Encuentro de Cooperativas de Trabajo Asociado del continente, con el propósito de compartir experiencias exitosas y analizar la posibilidad de organizar una red en la región. Los asistentes compartieron largamente y acordaron un plan de trabajo, luego de las intervenciones de los dirigentes de Colombia, Costa Rica, Puerto Rico, México y los del Cono Sur. Todas las intervenciones coincidieron en recomendar a la ACI -Américas la creación de espacios y mecanismos de apoyo para la promoción, la capacitación y el desarrollo de las cooperativas de trabajo asociado en la región, con el fin de fortalecer la representación y rescatar la importancia de este modelo autogestionario como generador de puesto de trabajo y propulsor de riqueza social. Así mismo se concluyó que existe una gran preocupación en nuestros países por no tener una legislación adecuada para estas cooperativas, indicando la necesidad de promover la aprobación de leyes nacionales que las favorezcan.
Como culminación de este proceso integracionista del cooperativismo de trabajo asociado del continente americano, iniciado en Cartagena de Indias, en el mes de julio de 2009, en la reunión de la ACI – Américas celebrada en Guadalajara, se aprobó una declaración mediante la cual se creaba la red de CTAs de las Américas y se convocaba a un Encuentro periódico de las mismas, tal como ocurre con otros subsectores del cooperativismo.
Por el número de organizaciones, la cantidad de asociados trabajadores que participan de ellas y la variadísima gama de actividades productivas en las que intervienen, al cooperativismo de trabajo asociado de Colombia le corresponde ser el dinamizador de la integración continental y promover a su interior los más importantes debates para la expansión en la región de este modelo cooperativo.
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